El nuevo Gobierno de ZP no es continuista, como dice Mariano Rajoy. Es mucho peor que el anterior y representa nítidamente el triunfo del ala más radical de la Izquierda, es decir, de esa infame alianza PSC-PSOE que resume lo peor de la progresía instalada y lo más sórdido y esquinado del nacionalismo catalán o, lisa y llanamente, antiespañol.